Hoy es el Día Internacional de la Poesía.
Para los valientes. Para quienes se atreven a quedarse desnudos entre palabras. Para quienes escriben lo que muchos sienten, pero no saben decir.
Gracias.
Gracias por regalarnos refugio en forma de versos. Por ponerle nombre a lo que duele, a lo que ama, a lo que se rompe… y a lo que vuelve a empezar.
Porque la poesía no se escribe solo para hoy. Se escribe para quedarse, para atravesar el tiempo, para encontrar a alguien… años después… justo cuando más lo necesita.
Hoy sé que hay palabras que no mueren. Que hay abrazos que no se dan con brazos, sino con tinta.
Mi madre me escribió poesías cuando yo apenas empezaba a vivir. Y aunque ella se fue demasiado pronto, en cada uno de sus versos se quedó.
Ahí entendí algo para siempre: que la poesía es una forma de vencer al olvido. Que hay sentimientos tan grandes… que necesitan siglos para terminar de decirse.
Hoy celebro a quienes escriben. Porque sin saberlo, pueden convertirse en hogar para alguien que aún no conocen.
Y porque, a veces… una poesía es la única manera de seguir escuchando a quien ya no está.



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