Hoy toma la palabra Super Gavi.
Y vengo enfadado.
No para de llover. Y aquí en Madrid, cuando caen cuatro gotas… ¡cierran los parques!
La humana dice que son unos exagerados. Que si vivieran en Asturias, directamente no saldrían de casa en todo el año. Yo no sé… pero algo de razón tiene.
A ver, la lluvia tiene su encanto.
Puedes hacer derrapes épicos en el suelo mojado.
Saltar charcos como atleta olímpico.
Sentirte libre, salvaje, legendario.
El barro ya es otro tema.
No nos entusiasma.
Y a la humana menos todavía… pone unas caras cada vez que nos ve marrones de arriba abajo… dignas de premio de interpretación dramática.
Eso sí, por fin ha entendido algo importante:
a nosotros tampoco nos gusta que nos sequen al llegar a casa.
Pero ahora lo hace mejor.
Con cosquillas, con mimos, cantando.
Hoy repetía una canción rarísima:
“Gavi, gavito, que está lleno de gotitas y tiene sucio el pito…”
En fin. Humana promedio.
Solo espero que salga el sol pronto.
Porque correr con lluvia está bien.
Pero correr con sol… eso ya es otra liga.

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