365 días estando presente. Día 8.


Hoy fue uno de esos días en los que tienes la sensación constante de no llegar...
Mil llamadas. Mil correos. Mil reuniones.
A las 7 ya estaba sentada frente al ordenador.
Pijama, moño improvisado y cero tiempo para peinarse (prioridades bien claras ).

Y entonces pasó algo pequeño pero gigante:
un rayito de sol se coló por la pantalla, veremos que nos depara.

Ratitos de tranquilidad, foco, ideas buenas, de las potentes, de las que apuntar rápido para que no se escapen.

Cerré el día como se debe:
paseo con los lobitos, aire, frío y carreras locas y 4º capítulo del podcast Calla Oh. Justo lo que necesitaba para desconectar.

La última foto es de hace exactamente un año. Y verla hoy me recuerda algo importante:
no siempre se llega a todo… pero siempre se avanza. 








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