Me encantan los domingos porque el tiempo se estira un poco más y lo disfruto con los lobitos como se merece: paseo largo por el campo, sin prisas, sí o sí. Aire, tierra bajo los pies y esa recarga que necesito como respirar.
Hoy rescato una foto especial: su primer día de playa, la verdad es que les emociono entre poco y nada, pero a mi me encanto compartirlo con ellos.
Mañana empieza otra dura semana. Hoy tocaba volver a lo importante.
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