Amigos, os habla Súper Gavi, el héroe de cuatro patas que, contra todo pronóstico, casi la palma por comerme algo misterioso en el parque. 🤢
Todo empezó en mi tierra de aventuras. Vi algo en el suelo, brillaba, olía raro, tenía que probarlo,🧐 mala idea.
A los cinco minutos, mi barriga empezó a sonar como un concierto de rock sin afinar. 🎸🔥 Vómitos, mareos, fiebre, diarrea… ¡todo el pack! 😵💫 Mi humana entró en modo misión de rescate 🚨 y me llevó al vete, donde me pincharon, me enchufaron un gotero y me dieron más medicinas que a un caballo de carreras.
Por la noche, ya estaba mejor y volví a casa, donde Electro Pedri me miraba con cara de "eres un caso perdido". 🙄 Pero yo, renacido de mis cenizas cual ave fénix perruno, decidí celebrarlo al día siguiente robando un sándwich de aguacate de la mesa. 🥑🥪
Resultado: ¡Súper Gavi, 0 – Mi estómago, -200! Otra vez malo. Otra vez retorcijones. Otra vez mi humana en pánico. Esta vez se enfado mucho, pero me quedo con la cantidad de besos y abrazos que me dio el domingo cuando llegue a casa. 💕
¿He aprendido la lección? JAJAJA NO. 😎 Sigo explorando, oliendo y comiendo lo que no debo, porque si algo me define, es mi valentía… y mi falta total de sentido común.
💬 Moraleja: Si brilla y huele raro, probablemente no sea un tesoro, pero… ¿y si lo es? 🤷♂️
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